Hay días en los que te miras al espejo y te reconoces plenamente. Y hay otros —como estos últimos quince— en los que la mujer que te devuelve la mirada parece estar envuelta en una ligera neblina.
Tengo 50 años. Soy la creadora de Serfem y trabajo de la mano con una gran socia y mujer, Laura Mesa, quien está iniciando su propio camino de retos hormonales en la perimenopausia.
Soy coach de vida y bienestar. Acompaño procesos, inspiro hábitos y enseño herramientas. Sin embargo, hace apenas dos semanas… no podía coordinar ni mis propios pensamientos.
Mi cabeza se sentía embotada. Como si alguien hubiera bajado el volumen de mi claridad mental. Me sentaba frente al computador y las ideas no se alineaban. Me distraía con cualquier cosa. Abría una tarea y terminaba en otra. Las tardes se volvían pesadas.
Migraña. Estrés. Ansiedad. Pero lo que más dolía no era el síntoma físico, sino la sensación de ineficiencia. Esa vocecita interna que susurraba: “¿Qué te pasa? Tú puedes más”.
Y yo, que siempre he sido productiva, organizada y estratégica, me sentía desbordada por algo que no veía, pero que estaba ahí: mis hormonas hablaban, y lo hacían con fuerza.
Estoy atravesando la menopausia. Aunque la he estudiado, acompañado y explicado a muchas mujeres, vivirla en carne propia es otra historia.
El punto de quiebre
Hubo una tarde en particular. Cerré mi agenda frustrada. Había trabajado todo el día y sentía que no había avanzado nada. Esa sensación fue la chispa.
Me hice la misma pregunta que siempre les hago a mis coachees: “¿Qué sí está en tu control hoy?”
Tomé dos decisiones que cambiaron mis tardes.
La primera fue volver a lo básico: el método Pomodoro. 25 minutos de enfoque total, seguidos de 5 minutos de pausa consciente. Sin multitarea. Sin culpa. Empecé tímidamente. Un bloque. Luego otro.
Mi mente, en lugar de pelear contra el caos, ahora tenía un marco amable y una estructura clara.
La segunda decisión fue escuchar realmente a mi cuerpo.
Nuestro producto estrella, las gomitas masticables Heal Gum para síntomas de premenopausia y menopausia, siempre las había tomado en la mañana como rutina automática. Pero me pregunté: “¿Y si el horario no es el ideal para esta etapa que estoy viviendo?”
Decidí rotar la posología y empecé a tomar mis dos gomitas en la noche.
Esa simple adaptación fue poderosa. A los pocos días noté que mis mañanas eran más ligeras y mis tardes menos abrumadas. La niebla mental comenzó a disiparse. No desapareció de un día para otro, pero ya no me dominaba.
Entendí algo esencial: la menopausia no exige rigidez, exige ajuste. Vale la pena experimentar, rotar horarios según tus momentos de menor productividad, escucharte sin juicio y crear nuevos hábitos que sostengan tu energía mental.
El método Pomodoro me devolvió el enfoque. La regla de los dos minutos me devolvió el orden: “Si algo se puede hacer en menos de dos minutos, lo hago ahora y lo libero”.
Pequeñas acciones. Grandes resultados.
La menopausia no me quita poder, me pide conciencia
Hoy escribo esto no desde la perfección, sino desde la honestidad.
Sigo teniendo días nublados. Sigo aprendiendo a leer mi cuerpo. Pero ya no me acompaña la culpa.
La menopausia no me hizo menos capaz. Me hizo más consciente, más estratégica con mi energía y más compasiva conmigo misma.
Si estás en esta etapa y sientes niebla mental, embotamiento, migraña, estrés o ansiedad, no estás sola. No estás fallando. Estás transitando.
Ajusta. Experimenta. Aplica herramientas. Rota horarios. Crea hábitos que te sostengan.
Y, sobre todo, recuerda: ser mujer en cada etapa es un orgullo. Incluso —y especialmente— cuando tu cuerpo te pide reinventarte.
Si la niebla mental o los cambios hormonales te están acompañando, nuestras gomitas Heal Gum con fenogreco, arándano rojo, ácido fólico y colágeno pueden ser un apoyo natural para tu bienestar hormonal y vitalidad diaria. También contamos con Fibragold para la digestión, Melena de León para la claridad mental, batido verde Be Green y diurético natural, todo pensado para acompañar esta evolución.
¿Estás pasando por algo similar? ¿Qué herramientas o ajustes te han ayudado a sentirte más en control?
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Con cariño, Luza Coach Serfem
Celebramos la evolución natural del cuerpo femenino con naturaleza, ciencia y sororidad.




