menopausia

“Cuando todo cambió sin avisar”: Mi historia con la menopausia

Hola, soy una mujer de 49 años que hace apenas tres descubrió que el cuerpo también puede gritar, aunque nadie más lo escuche.

A mis 46 años, en medio de un torbellino emocional, mi cuerpo me dio una de esas señales que te sacuden hasta el alma: mi periodo dejó de llegar. Al principio, pensé que era un atraso… luego, que tal vez estaba embarazada. ¿Un bebé? ¿Ahora?, en plena montaña rusa de emociones, recién divorciada tras 26 años de convivencia, con una hija de 25 y un hijo adolescente de 16, mi vida ya estaba lo suficientemente patas arriba como para sumar algo más.

Lo que no sabía entonces —y que muchas mujeres tampoco saben o no se atreven a hablar— es que ese era el comienzo de mi viaje por la premenopausia y la menopausia.

“Cuando el alma llora y el cuerpo suda”

Recuerdo esos meses como una mezcla de caos, miedo, agotamiento y confusión. Sudaba a chorros, literalmente, en cualquier momento del día. A veces mientras trabajaba, otras mientras dormía. El insomnio me abrazaba por las noches, y el llanto se volvía un visitante diario. Pensé que era el duelo por mi ruptura, por la vida que ya no tenía, por la mujer que dejaba de ser…

Pero pronto entendí que lo que me pasaba no era sólo emocional: mi cuerpo estaba gritando el fin de un ciclo y el comienzo de otro.

Y aunque al principio me sentí sola, rota, perdida… hoy entiendo que no estaba ni sola, ni rota: estaba renaciendo.

“Ser mujer en menopausia”: no estás sola

Si tú que estás leyendo esto te sientes identificada, quiero decirte algo con todo mi corazón: no estás sola. Lo que sientes es real. Tu cuerpo, tus emociones, tus dudas… todo eso tiene sentido. Solo que nadie nos preparó para esto.

Por eso nació Ser Fem, para que podamos abrazar cada etapa de nuestra vida con orgullo, con verdad, con comunidad.

Pero pronto entendí que lo que me pasaba no era sólo emocional: mi cuerpo estaba gritando el fin de un ciclo y el comienzo de otro.

Y aunque al principio me sentí sola, rota, perdida… hoy entiendo que no estaba ni sola, ni rota: estaba renaciendo.

Tips prácticos que me ayudaron (y que ojalá tú también pruebes):

  1. Habla con otras mujeres. Lo que más sana es sentirte escuchada y comprendida por alguien que ha pasado lo mismo.
  2. Haz actividad física suave. El yoga, caminar o nadar me ayudaron a reconectar con mi cuerpo desde la suavidad.
  3. No minimices los síntomas. Consulta con profesionales que respeten este proceso y te acompañen sin juzgarte.
  4. Apóyate con suplementos naturales. El colágeno, el magnesio y productos como nuestros Healgum pueden ayudarte con los bochornos, el insomnio y los dolores musculares.
  5. Sí, escribir lo que sentía fue una de las herramientas más terapéuticas. Hoy te lo comparto en este blog.
  6. Rodéate de belleza. Una planta, un aceite esencial, una canción que ames. La belleza cotidiana nos recuerda que aún en lo difícil, la vida florece.

Por eso nació Ser Fem, para que podamos abrazar cada etapa de nuestra vida con orgullo, con verdad, con comunidad.

Pero pronto entendí que lo que me pasaba no era sólo emocional: mi cuerpo estaba gritando el fin de un ciclo y el comienzo de otro.

Y aunque al principio me sentí sola, rota, perdida… hoy entiendo que no estaba ni sola, ni rota: estaba renaciendo.

SerFem: El orgullo de ser mujer

Hoy, con mis 49 años, me abrazo más fuerte que nunca. Me reconozco en mi vulnerabilidad y en mi poder. Ser mujer no es una línea recta, es un camino de curvas, de reinvenciones, de nuevas formas de amar y de vivir.

Este blog es mi manera de decirte: acompáñame en este camino, porque juntas, podemos convertir esta etapa en una celebración de lo que somos.

Con todo mi amor,
Luza Coach
Fundadora y CEO de SerFem
www.serfem.com.co

Carrito de compra